miércoles, 24 de junio de 2015

ES EL ALUMNADO. Nº 3 Ciclo de artículos breves sobre acoso escolar en apoyo al IES Ciudad de Jaén


Juan de Vicente Abad
Vicepresidente de Convives

Recientemente el periódico ABC ha publicado un artículo en el que describe las claves de la política educativa finlandesa contra el acoso escolar. El programa KiVa, iniciales de las palabras Kiusaamista Vastaan (contra el acoso escolar) es el resultado de años de investigación sobre las relaciones sociales de los menores. 

Las claves de su éxito podemos encontrarlas entre tres factores clave: en primer lugar reconoce que el acoso es un fenómeno social que puede aparecer en las relaciones entre el alumnado y por tanto hay que ocuparse de el; y es la administración educativa finlandesa la que lidera la implantación, implementación y evaluación del programa en los centros escolares. En segundo lugar aborda el acoso como un fenómeno que no solo se produce porque existen personas acosadoras y personas acosadas, sino que básicamente depende de un tercer actor denominado "espectadores" que con su inacción o acción permiten predecir si el acoso va a lograr sus objetivos o se va a ver frustrado. La mayor parte de las intervenciones se centran en la formación del alumnado espectador para que puedan sostener una actitud de detección e intervención inmediata ante cualquier situación de acoso. La tercera y última clave que explica el éxito del programa es que se trata de una iniciativa sistemática sostenida en cada centro escolar por profesorado que incorpora entre sus funciones la gestión de estas situaciones relacionadas con la convivencia. 

Como bien sabemos los profesionales de la educación y cualquier persona atenta a la realidad, en nuestro país, el acoso escolar no es ajeno a las relaciones sociales entre nuestro alumnado y se produce en todo tipo de centros escolares. Contamos con especialistas y estudios epidemiológicos que abordan el tema del acoso con rigor y seriedad y que nos ofrecen una completa radiografía del acoso en nuestros centros (informe del defensor del pueblo...). Además contamos con algunos programas institucionales y con numerosos profesionales repartidos por todo el país que están implementando en sus centros programas de gestión de la convivencia basados en la participación directa de la comunidad educativa y de forma especial del alumnado. A partir de ahí las diferencias con el modelo finlandés comienzan a ser enormes y requieren de una urgente reconsideración.
  • Necesitamos una administración educativa que incluya entre sus prioridades la gestión participativa de la convivencia en los centros, que destine recursos para abordar con eficacia programas de prevención del acoso, que incluya en los currículos espacios y tiempos para formar al alumnado en competencias sociales y emocionales y que forme al profesorado para liderar y sostener estos proyectos en las escuelas. 
  • Necesitamos que en los centros se implementen mecanismos de observación activa de la convivencia en los que el alumnado tenga un papel protagonista y se cree una corresponsabilidad en el cuidado de todos. Sabemos cómo se hace, lo hacemos en muchos centros y conseguimos reducir las potenciales situaciones de acoso a incidentes sin mayor recorrido. 
  • Necesitamos profesionales que sostengan esta participación del alumnado en los centros y cuyo esfuerzo y dedicación no dependa de voluntarismos ni de encajes imposibles en los horarios sino que sea contemplada en los horarios y tiempos de la vida del centro. Y que los contenidos que aborden se incluyan en el currículo del alumnado. 
En definitiva, el camino marcado, no solo Finlandia sino por la valiosa experiencia acumulada en nuestro país, nos muestra que la clave del éxito en el abordaje del acoso escolar está en contar con los protagonistas: el alumnado. Trabajar en la formación de un alumnado espectador que juegue un papel activo contra el acoso escolar es la inversión más económica, eficaz, rápida y satisfactoria que podemos realizar en los colegios. Corresponde a la administración fomentar, impulsar y liderar este proceso y entonces descubriremos que somos tan eficaces como los admirados finlandeses.