lunes, 22 de junio de 2015

PREVENIR EL ACOSO ESCOLAR. Nº1. Ciclo de artículos breves sobre acoso escolar en apoyo al IES Ciudad de Jaén


Pedro Mª Uruñuela Nájera
Presidente Honorífico de Convives


Suele ser bastante frecuente que, cuando estalla un conflicto y explota la crisis que se iba gestando, se demanden con toda urgencia e inmediatez soluciones para dicho conflicto. Llevados por emociones desbordadas, se demandan actuaciones inmediatas y se piden responsabilidades a las personas responsables del conflicto. 
Sin embargo, el estallido de la crisis suele ser el peor momento para establecer soluciones. Nos olvidamos que el conflicto es un proceso, no un acontecimiento puntual, y que es en el inicio del proceso, con el conflicto todavía empezando, cuando hay que tomar medidas adecuadas. La labor de prevención es fundamental y en demasiadas ocasiones queda olvidada, ya que lo urgente hace que no tengamos en cuenta lo importante.

Son varias las acciones que pueden y deben ponerse en marcha para la prevención de los conflictos del acoso en particular:

Una cita de A. de Saint-Exupery nos muestra la primera acción necesaria: “Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y abierto”. Antes de pensar actuaciones, poner en marcha acciones o nombrar responsables de las mismas, es necesario despertar en todos los miembros del centro el deseo y anhelo de una convivencia en positivo.

¿Cómo queremos que sea nuestro centro educativo?¿Queremos un centro educativo sin violencia? ¿Cómo se concreta en el día a día? ¿Queremos educar para la paz y la convivencia pacífica? ¿Para qué modelo de sociedad estamos preparando a nuestro alumnado? Estas, y otras preguntas parecidas, pueden y deben despertar el deseo y anhelo de la erradicación en el centro de la violencia en las relaciones interpersonales. No hay que olvidar que quien tiene claro el por qué, encuentra fácilmente el cómo.

En segundo lugar, trabajar la creación del grupo y su forma de funcionamiento. El grupo no se crea de forma espontánea, es necesario trabajar su cohesión, las interacciones positivas que deben tener lugar, la forma de comunicación, el sentido de pertenencia. Entre el profesorado es fácil dar por supuesto que esto se producirá con el transcurso de los días y que lo importante sea empezar cuanto antes a impartir la asignatura.


Cuidar el inicio del curso, plantearse el conocimiento de los alumnos/as entre sí, el fortalecimiento de sus relaciones, es algo fundamental. Y la tutoría puede y debe cumplir un relevante papel en la dirección y puesta en marcha de actuaciones en este sentido. Preparar una salida extraescolar que refuerce las relaciones entre el alumnado y de éste con sus profesores/as, discutir las normas de clase, etc., son aspectos clave no suficientemente atendidos en demasiadas ocasiones.

Trabajar la creación del grupo exige, por parte de la administración educativa, determinadas condiciones en cuanto a tamaño, composición, espacios y tiempos. Algo que, en el IES “Ciudad de Jaén” no se ha respetado, a pesar de las demandas y denuncias llevadas a cabo por el profesorado y las familias.

En tercer lugar, fomentar la participación del alumnado. Los propios alumnos y alumnas son los posibles protagonistas más eficaces en la lucha contra el acoso, si es que se les da oportunidades para ello. Uno de los objetivos de la prevención del acoso es conseguir que muchos de los espectadores dejen de serlo y se conviertan en protagonistas no tolerantes del acoso. La figura del alumno o alumna ayudante puede ser clave en la prevención y erradicación del acoso.

Para ello, es preciso estar convencido de la necesidad de la participación del alumnado y de que esta dimensión es uno de los elementos de calidad de nuestra acción educativa.

En cuarto lugar, es fundamental trabajar los conflictos y establecer procedimientos consensuados para su tratamiento. El conflicto, elemento presente en todo grupo y sociedad viva, debe ser objeto de tratamiento curricular, ya que es algo que todo el alumnado se va a encontrar a lo largo de su vida y que debe aprender a manejar. Sin duda, se tratará de uno de los mejores aprendizajes que pueda llevar a cabo en su período escolar, ya que aprender a gestionarlos pacíficamente le servirá para toda su vida.

No hay mejor manera de llevar a cabo este aprendizaje que el establecer en la práctica diaria del centro procedimientos para la solución pacífica de los conflictos que surjan. Desde mecanismos informales de diálogo hasta procedimientos estructurados de mediación, todos son importantes para esta tarea educativa. “En este centro no se pega, aquí se habla”, le decía un alumno de Infantil a otro compañero recién llegado al colegio. Esta debería ser la pauta básica a enseñar y aprender, clave para la prevención del acoso.

Todo ello pasa por el compromiso de toda la comunidad educativa. No puede reducirse a iniciativas singulares, debe ser una acción compartida de la que todos y todas se responsabilizan. Y algo que debe contar con el apoyo de la propia Administración educativa. Pero esto último merece un comentario aparte.