martes, 23 de junio de 2015

Trabajar para conseguir un proyecto antibullying en la comunidad educativa. Nº2 Ciclo de artículos breves en apoyo al IES Ciudad de Jaén



José María Avilés Martínez

Miembro de Convives



El rosario de casos que están aflorando en muchos centros educativos tras el bullycidio de la alumna del IES Ciudad de Jaén, no ponen más que de manifiesto que tras la ola 'Jokin' y las sucesivas olas normativas (legislación y protocolos), exploratorias (estudios de prevalencia en comunidades autónomas) y formativas (cursos, jornadas) que se sucedieron tras el caso del 2004, queda todavía mucho por hacer en nuestros centros educativos en materia de prevención del bullying y el cyberbullying.

No es fácil atajar un fenómeno tan complejo como el maltrato entre iguales y es necesario activar en la sociedad y en el seno de las comunidades educativas resortes continuados y específicos que aborden la prevención de esta problemática. No basta con trabajar la convivencia. Es necesario dirigirse contra el acoso. No ahora porque se conozcan casos. Siempre habrá, si no se lucha contra ellos. Mejor trabajar cuando no sucedan. Cuando se dan es demasiado tarde. Y el trabajo es duro, extenso y continuado. 
Las comunidades educativas hemos de reunir las herramientas de lucha contra el acoso y el cyberbullying en torno a un proyecto, El Proyecto Antibullying de la comunidad educativa. Hemos de visualizarlo. Debe ocupar espacio en las paredes del centro, en las conversaciones del alumnado, entre las preocupaciones de las familias, en las actas de los claustros, en las actividades de clase,... Visualizar el mensaje dominante es básico. Lo que no se ve, no existe. Es importante verlo porque el silencio que arrastra el acoso es cómplice de su existencia. Mostremos que no lo queremos, hagámoslo de forma cotidiana, activa, central y contundente. Redactemos una Declaración Antibullying en la comunidad educativa.
Desde nuestro proyecto educativo se tienen que desprender actuaciones que establezcan y estabilicen en el tiempo decisiones formativas, organizativas, de inserción curricular, de protagonismo del alumnado, de participación de las familias, de otros colectivos, de compromiso del profesorado, de trabajo con los grupo-clase y de atención y cuidado hacia las personas involucradas en las situaciones de acoso y ciberacoso, que acaben reuniendo en torno al Proyecto Antibullying de la comunidad educativa las herramientas de lucha contra el maltrato.

Evaluar los grupos para saber qué sucede. Utilizar criterios preventivos de agrupamiento. Supervisar entradas, salidas, recreos, actividades extraescolares. Poner en marcha figuras preventivas de apoyo entre iguales: equipos de ayuda, alumnado mediador, cybermentores, ayudantes de recreo, equipos de acogida, mentores,... Organizar foros formativos para la comunidad educativa. Utilizar figuras adultas que ejerzan la el acompañamiento, consejo y la mentoría con el alumnado. Formar y hacer participar en la prevención a las familias, al personal no docente del centro, al alumnado y al profesorado. Tratar el tema en clase posicionándonos como adultos para posicionar al alumnado. Utilizar estrategias metodológicas y actuaciones didácticas cooperativas y no impositivas. Dirigir actuaciones sobre el grupo clase: conocer la red de poder del grupo, romper la cultura del chivato, ayudar a que se doten de normas antibullying, consolidar redes de apoyo entre iguales en su seno. Diseñar y poner en marcha acciones de acogimiento, de entrenamiento y de aserción para las víctimas y oportunidades de rectificación y búsqueda de conductas alternativas para quienes agreden. Movilizar a los espectadores colectiva y activamente, enseñándoles actuaciones de confrontación contra el acoso. Promover plataformas restauradoras de las relaciones y restitutivas del daño. Construir observatorios de cese del acoso. Desarrollar Programas de Educación Emocional y Moral. Promover Códigos de Buenas Prácticas en las Redes Sociales: trabajar la prevención de riesgos, la privacidad, la comunicación, la empatía virtual, el pensamiento consecuencial, la autorregulación. ... Tanto que hacer y envolviendo a toda la comunidad educativa y la sociedad, madres, conductores de autobús, padres, profesorado, medios de comunicación, administraciones educativas, alumnado del centro, ciudadanía de a pie, personal no docente del centro, espónsores, alumnado antiguo del centro, profesorado jubilado, estudiantes en prácticas, voluntariado, asociaciones de vecinos y vecinas, agentes de cercanía, comerciantes, ...

Son muchas las personas que están dispuestas a parar el acoso, démosles oportunidades. Son muchas esas decisiones y actuaciones y no se ponen en marcha en un curso. Comencemos ahora, nunca es tarde para luchar contra el maltrato. ¡Qué sentido tiene si no nuestra labor educativa, si en la escuela hay chicos y chicas que sufren de forma gratuita y sin sentido! ¿Qué lógica tiene que pretendamos que aprendan, cuando su atención diaria se centra en evitar que les pase?